martes, 2 de octubre de 2007

EL ACCESO A LOS PLENOS MUNICIPALES

¿Por qué los discapacitados no podemos asistir a los plenos municipales en Galapagar?
El pasado miércoles 26 de septiembre, mientras se celebraba el Pleno Municipal de Galapagar, en el cual se presentaba una moción sobre la aplicación de la ley de Dependencia para conseguir la autonomía personal de todas las personas dependientes de la localidad, se daba la paradoja de que una persona con movilidad reducida no podía asistir de forma normal a la sesión, porque ésta se desarrollaba en un primer piso sin ascensor. Tres miembros de protección civil tuvieron que subir en volandas a esta ciudadana galpagueña que quiso ejercer como cualquier otro vecino su derecho a asistir al Pleno.
Quedó patente una vez más la distancia que todavía nos separa a las personas con discapacidad del pueblo del resto de los vecinos: una simple escalera nos impide participar de forma igualitaria en la vida pública del municipio. Aunque, si analizamos la situación más detenidamente no es sólo una barrera arquitectónica lo que nos limita a la hora de ejercer todos nuestros derechos de ciudadanos de forma plena, es sobre todo la falta de sensibilidad de quienes nos gobiernan y a quienes elegimos para que velen por nuestros intereses.
¿Por qué empeñarse en mantener unos Plenos, que se suponen públicos y abiertos a todos los ciudadanos, en un lugar que sólo es cómodo para los concejales y que aleja a todos aquellos que tienen su movilidad reducida?.
Consideramos que la solemnidad no la tienen los edificios, y mucho menos las paredes de una sala, sino las personas y lo que representan. Los cargos públicos elegidos por los ciudadanos ya están investidos de una dignidad y unas atribuciones que pueden y deben ejercer en cualquier lugar, especialmente en aquellos a los que puedan acceder y en los que puedan participar todos los administrados. Exigimos, no pedimos, ni rogamos, poder ejercer nuestro derecho a participar en la vida pública, a tener una autonomía personal que no debe estar sólo en el papel en el que se redactan las leyes, ni servir de arma arrojadiza y mera confrontación política en un Pleno municipal. Reclamamos poder salir de nuestras casas y movernos por nuestro municipio como cualquier otro vecino; y qué menos que asistir a los plenos municipales, pagar nuestros impuestos, realizar cualquier gestión administrativa por nuestra cuenta, sin barreras físicas ni arquitectónicas; que las mentales ya nos encargamos nosotros de derribarlas.
Para comenzar, solicitamos que se traslade el Pleno municipal a un lugar accesible y sin barreras, aunque sea de forma provisional hasta que el Ayuntamiento sea accesible para todos los ciudadanos. Temporalmente podría utilizarse el salón de actos de La Pocilla, que actualmente es el espacio público que reúne más condiciones de accesibilidad. Esta pequeña iniciativa no necesita obra ni inversión económica, sólo acuerdo y voluntad política.
Después hablemos, queremos que se nos escuche y que se empiece a poner soluciones, que pasan, ni más ni menos, que por la aplicación de la Ley de Eliminación de Barreras Arquitectónicas (974 Ley 8/1993, de 22 de junio, de Promoción de la Accesibilidad y Supresión de Barreras Arquitectónicas). Sabemos que esto no es labor de un día, pero pongámonos ya manos a la obra a trabajar.
Asociación de Discapacitados Cojimancos